Hola,

Judit-carta-personalizada (1)

Me llamo Judith y hace poco me he vuelto a enamorar. Ha sido un flechazo y no he necesitado más de una cita para saber que es el hombre de mi vida.

Soy mamá primeriza desde hace poco más de un año y mi pequeño Ángel me tiene loquita.

Durante este tiempo he descubierto lo maravillosa y dura que es la maternidad y muchas habilidades mías que desconocía.

Como que soy capaz de sobrevivir durmiendo poco o nada, que mi paciencia tiene un límite, que puedo tender la ropa, vestirme y preparar una cafetera con un bebé de 15 kg a cuestas…

Que puedo cambiar pañales o dar un bibe mientras hablo por teléfono o que tengo un repertorio de canciones ilimitado si de dormir a mi hijo se trata, pero sobre todo….

Que el amor hacia un hijo no es comparable con ningún otro. Y que ahora que soy mamá lo que más me importa es hacerlo feliz. Pero de eso hablaremos más adelante.

Tengo muchos defectos y uno muy grave.

Tengo algunas virtudes y muchos defectos. Pero hay un defecto que se entromete en mi vida diaria continuamente, que es capricho de los genes paternos y que no puedo hacer nada por mejorarlo. Y es que soy muy despistada y olvidadiza.

Y cuando digo mucho es mucho, de verdad. Ahora vas a entender por qué. Y
para que veas que no exagero, estas son algunas de las cosas que recuerdo que me han pasado por culpa de este fallo en mi sistema:

  • He llamado con mi móvil a mi madre diciéndole que no encuentro el móvil por ninguna parte.
  • He aparcado el coche en un centro comercial y he tardado más de dos horas en encontrarlo, con llanto desesperado incluído.
  • He marcado un número de teléfono en el mando a distancia.
  • Me he ido de compras y me he dejado el bolso en el probador. Por suerte mía no me lo robaron, y eso que lo recogí casi a la hora.
  • A veces olvido la edad que tengo, y ni hablemos de acordarme de fechas señaladas.

Y muchas otras que no recuerdo o que mejor me guardo, por amor propio.

Te estarás preguntando por qué te cuento todo esto.

Pues porque por culpa de mi corta memoria recuerdo pocas cosas de mi infancia, sólo algunos momentos concretos que me marcaron para siempre.

Recuerdo momentos un poco traumáticos, como los primeros días de guarde o cuando mi madre me obligaba a ir a natación, no había nada que me gustara menos. Entre todos los momentos felices que recuerdo hay una época que me marcó para siempre.

Yo vivía en la primera planta de un edificio de ocho plantas, con la suerte de que mi mejor amiga vivía en la octava. Sólo nos separaban siete plantas, pero no teníamos teléfonos ni ningún medio que nos permitiera hablar sin tener que movernos del sofá y éramos un poco vagas, así que nos las ingeniamos de esta forma.

Comunicamos una cuerda por el patio de luces desde su habitación hasta la mía, una cuerda muy finita que pasaba desapercibida para el resto del vecindario. A través de la cuerda nos enviábamos pequeñas cartas, contándonos cualquier cosa que nos apeteciera compartir, que era casi todo

Recuerdo levantarme por la mañana emocionada y correr a la ventana a ver si me había llegado alguna carta de Luisa, cada una la abría con la ilusión de encontrarme una historia sorprendente.

Recuerdo las mariposas en el estómago que sentía al leer sus fantasiosas historias, eran momentos únicos y especiales que nunca olvidaré. Todavía guardo algunas de sus cartas como el tesoro más preciado.

Y de estos recuerdos de mi infancia e inspirada por mi hijo Ángel y los sentimientos que han aflorado en mí desde que soy mamá, nace Cartas Personalizadas. Con la idea de regalar a los niños una experiencia sorprendente que recuerden para toda la vida, de llenar su infancia de historias mágicas y que sepan que los sueños se hacen realidad.

Con la intención de hacerles sentir aquella ilusión que sentía yo cada vez que recibía una carta de mi mejor amiga. Las mariposas en el estómago, la felicidad por la incertidumbre y la sorpresa.

Porque no hay nada que iguale la magia de abrir una carta, es una sensación única e indescriptible y más si el remitente es el Ratoncito Pérez, el Hada de los dientes o los Reyes Magos. Personajes mágicos y que todos los niños esperan con mucha ilusión.